jueves, 13 de noviembre de 2008

ERES MALA CON M DE MOTIVOS

¿Qué se te antoja mi vida?


Te contaré que por aquí han rodado un par de cabezas hoy y se me han antojado un par de alcoholes también (no precisamente para desinfectar heridas). Ya se dieron las disculpas anticipadas del caso por la eterna María y su "too late my dear", pero sigo sin ánimos de celebrar... supongo que no me acepto sola, deberías venir.

Veo que las edades te andan jugando una mala pasada estos últimos días y a la mierda con Alonso en estos casos. Bueno tú pídeme lo que quieras que para eso estoy, serán todo menos pocos probables pero muchos más de tres. Sabes que soy suplemento de fácil alcance y vengo con mi contrato de garantía bajo la manga, no me devuelvas nomás ¿ya?.




Te extraño, no andes matando sin mi consentimiento que yo siempre te aviso primero.

PARA DORMIR


"...

Se quedó silencioso, pegado al marco de la puerta y desde allí observó cómo el hombre, con los dientes apretados, gritaba y gemía. Entonces decidió acercarse y lamerlo con ternura, como era su deber.

El hombre levantó la cabeza y vio aquel rabo movedizo, aquel cargoso que venía a compadecerlo, aquel testigo. Todavía Fido jadeó satisfecho, mostrando la lengua húmeda y oscura. Después se acabó.



Era viejo,

era fiel,

era confiado.


Tres pobres razones que le impidieron asombrarse cuando el puntapié le reventó el hocico."



Entonces el Rey me dice: "¿Ves? cuida esa boquita desde ahora."

martes, 11 de noviembre de 2008

¿PUEDEN SER 2?

Y aquí vamos de nuevo.

La verdad es que ya me he cansado de repetir esto una y otra vez esperando que por obra y gracia de una muy casual (poco probable) coincidencia, puedan reaccionar. Por otro lado, quien nada pierde no debería ni asomarse, he ahí mi dilema.


"Tienes una actitud mas acorazada ke la putamadre"


Supongo que debo tratarte, ahora, con la punta de los dedos. Es decir: llenar la conversación con elegantes frases condencendientes, recordarte lo bien que te quedaba aquella gorra la última vez que apenas logramos intercambiar un "hey", lo graciosísimo que es escucharte cantar "she's like a rainbow" con ese acento, preguntarte no menos de seis veces si estoy haciendo las cosas bien (obviamente disculparme si es que no) y responder "claro, estaré con un polo azul... a las nueve en el puente" y es que por cinco minutos ya estaba planeando algo divertido qué decir o hacer por si tus ojos daban una vuelta de 360º porque no puedo darme el lujo de permitirte hacer eso, yo siempre fui divertida ¿no?


Bueno, La Verdad no funciona nunca como uno espera, quién no sabe eso, pero lo que no sabes es que, y dejando de lado tu problema con las madres, esto sí me gustó:


"A veces se te pasa la mano destino reconchatumadre"


Destino extremista, poco oportuno (como me gustan) y sobretodo "cachoso". Odiémoslo entonces a ver si se te pasa la cólera y encontramos algo más que compartir juntos porque estoy tratando de verle el lado positivo a la situación, más que todo porque "he ahí tu dilema" y aquí mi respuesta: me importas. Así le damos la contra, le quitas credibilidad, agarras a la tortuga por la cabeza (no la subestimen) y te animas a abrir ese túnel, sal de ahí de una vez (y tú lo sabes).


Pd: Ahora SÍ háblame.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Tan extraño cuando me extrañas y cuando no.

Extraño al principio, cuando te miraba desde lejos sin decirte que desde ya trataba de decifrar el color de tus ojos e iba contando uno a uno los vasos de alcohol que dejabas por ahí para poder considerar acercarme, talvez.

Extraña yo, con mis improvisados intentos de llamar tu atención para poder terminar de decifrarlos en los míos y traerte conmigo a casa entre un par de líneas en las manos porque no eras un extraño para olvidar por la mañana.

Extrañas tus primeras palabras, extraños sus primeros efectos, extraño sentir eso, extraño cómo funcionó y extraño cómo lo dejaste pasar.

Y recién ahora dices que me extrañas?

Tan extraño como al principio, sin ser tan extraño, cómo mierda te extraño, no lo entiendo.

MEH

Singular sensación ésta de parecernos tanto que ya nunca logro diferenciar qué día eres tú y qué día soy yo.

jueves, 16 de octubre de 2008

CAER DE PIE

"El exceso recorre tu sangre y te eleva al infinito para esconderte de lo que has venido a buscar, te golpea pero nunca lo suficiente. Juega contigo porque te has quedado sola y ellos se aburren a la velocidad de tu paciencia, porque no hay quien reclame tus restos mañana, porque tú también produces risas con gritos ajenos".




... Y nunca estuvo más conciente.




Había llegado a mirarlo sin que lo note. Oscura, sin sombra, sigilosa; dispuesta a atacar extraños si era necesario. Una pata tras otra sobre aquel negro suelo que muy bien servía de camuflaje, una pata más cerca a él.

Debo aceptar que en su naturaleza nunca la había visto más decidida, pues tiene la mala costumbre de armar planes tan imposibles que hasta ella misma los termina por rechazar. Luego se queda ahí, de nuevo en cero, llena de frustraciones que ha tenido que aprender a vomitar tantas veces como ha vomitado a sus presas. Esta vez no era así.

Es que no es tan fácil. Ella sale en busca de prisioneros perfectos: mirada de frente, oídos confiados y manos talentosas, pero nunca es suficiente. La simplicidad de sus presas le carcomen los sentidos y se da cuenta que está destinada a cazar, pero que igual morirá de hambre. Así es como se complican las cosas para esta criatura que decide ir en busca de uno tan imposible como sus planes, éste sujeto que ahora vigila con tanta cautela.

Dos piernas y 4 tacos más allá lo puede ver, sentado para su sorpresa, mirando el vaso de whisky como un amuleto de mala suerte, despreciando ese aroma que tantas noches había aprendido ella a decifrar entre sábanas. Estaba ahí, echando mil maldiciones al vaso que miraba como una cárcel de barras infinitas. Él se sentía cupable, talvez; o simplemente se sentía alcohol (quien más que criatura para confirmar los efectos que este hombre producía).

Ella reaccionó con cierta ternura en los ojos, dándole la contra a todas esas señales que venían como flashes a su cabeza. "Recuerda que rió con tus gritos", se repetía contínuamente mientras trataba de no perder el equilibrio entre tanta música y tanto extraño. No podía perdonarlo. Su hemisferio izquierdo lo sentenciaba a morir junto con todo lo que dejó de existir en ella, mientras que el derecho, encendía aquella rídicula esperanza de que él, lo que buscaba finalmente en el fondo de aquel vaso, era a ella.

Incontables patas más cerca a él y aún seguía en guerra con cualquier clase de decisión que se debiese tomar en ese preciso instante.

Es en ese preciso instante donde él se para contra todo pronóstico y osa salir del lugar. Ella, sin pensarlo dos veces, se escabulle por la puerta trasera para alcanzarlo en esa calle vacía de recuerdos.

Así llegó él, con ese saco gris que podía esconderlos a los dos y confundirlos con el cielo de Lima, con ese saco con el que muchas veces la protegió del gélido invierno de sus pies, porque arriba con él, todo era más que perfecto. Esa chalina que olía tanto a él como a ella, con aquellas líneas que se quebrabán con tanta facilidad y esos imperceptibles hilos tercos que se escapaban por ahí, porque habían pasado tantos meses ya desde que ella, por una más de sus manías, había dejado de sacarlos. Aquellos zapatos, casi nunca los mismos pero siempre tan limpios, con los que se burlaba de sus pequeñas patas y con los que percataba lo frágil y vulnerable que era realmente la criatura que escondía entre sus brazos. Nunca mirando de frente pues siempre caminaba analizándolo todo, percibiendo el sonido más esquivo y con las manos en el bolsillo.

Pero su rostro, nada como su rostro en conjunto. Qué divina creación era él ante tan triste y apagada critarura. Qué otro placer si no es el de pertenecerle por una eternidad o las que esté dispuesto a aguantar. Qué otras expresiones si nos son las suyas que tientan tan descaradamente lo imposible, y qué otra criatura para admirarlo que no sea ella.

"¿Por qué?", eso fue lo único que pudo decir... aún distraida, aún balbuceante. Había olvidado todo el resto y que pertenecía al resto, también.

- No me sorprende. Preguntaría exactamente lo mismo, ¿o es que acaso no estamos hechos de la misma mierda?

- Contigo he sido todo lo que juré nunca ser, contigo he practicado el conformismo de no ganar siempre. Contigo he dejado de lado de donde vengo y la rutina para poder sobrevivir.

- Ay criatura, pensarás ahora lo que muchos pensaron de nosotros alguna vez, lo puedo leer en tus ojos. Esos ojos que nos han iluminado tantas noches y que siento que hoy me quemarán vivo.

- No lo haré.

- Entonces te lo pido yo. Nos hemos enamorado de la idea más real que tenemos de nosotros mismos, nos hemos enamorado de aquella sombra que pensábamos haber dejado tanto tiempo atrás. Nos hemos enamorado de la misma maldición que hemos lanzado sobre el mundo entero y que ahora viene a preguntarnos "por qué". ¡Ves! ¿Acaso no entiendes que no hay lugar para nosotros dos? Es por eso que hoy te dejo, aún no aprendo a caer como tú.

miércoles, 24 de setiembre de 2008

CON LA CAMA LISTA DE TU LADO

Había soñado tantas noches con aquella noche.

En como sentiría aquellas manos que tanto hacen por ella, su parte favorita debe admitirlo. Aquellas que han aprendido a encajar en cada centímetro de su cuerpo, que saben describirla con las palabras más exactas de efectos infinitos, "camino a casa" le decía. Pensaba en cómo ella se deslizaría sobre sus piernas hasta sumergirse en ese cuello de perfecciones, ahí, donde huele más a él, ese olor que gratamente la atormenta, sin perfumes, sólo a él. Por donde tanto le gusta que lo muerda, que provocan esos gemidos susurrados al oído que terminan por volverla loca. Imaginaba cómo jugaría sobre su pecho, entre esos brazos que le dan toda la seguridad que siempre quiso y en donde está protegida de nombres, demonios y manías.

... Que luego de todo lo miraría y maldeciría mil veces lo tanto que lo quiere.

Esperaba sintiendo que la ansiedad la sostenía de la garganta, que su perfume favorito escaparía con el viento y poco dejaría para él (ella sí usaba). Esperaba toda la noche con la cama lista de su lado, abrazando su almohada, sintiendo los pocos rastros que quedaban, aferrándose a cualquier tipo de posibilidad, llenando la habitación de excusas y maldiciones que parecían rebotar contra las paredes.

Así la encontraba yo, con la misma ropa, el mismo perfume y las ventanas cerradas, cada semana. En su lado de la cama, sin moverse, ahogándose entre palabras: "Juro que ésta es la última vez, que me muera si no lo es", la escuchaba una noche más.

Muy bien sabía que iba muriendo poco a poco.

lunes, 15 de setiembre de 2008

DE CRISTAL

"La verdad de tus sueños no está disuelta en tus mentiras", lo repetía hasta volver a quedarme dormida.

Me rehuso a seguir cerrando los ojos en vano. ¿Acaso no hay solución alguna para esta cadena de sueños que sólo me hacen recordarlo por las mañanas y odiarlo por las noches?

Amenecer riendo por cada parte tocada con tanta gracia, con tanto cuidado, porque muy bien sabe que soy de cristal en sus manos. Así me paso las horas pensando, forzando la utilidad del tiempo y el poder de mi mente "pasará, pronto pasará", hasta que la paciencia se ve golpeada por ese granito de realidad. No es así, despierta, ¡despierta! "Lo has tocado tantas veces y no lo has sentido ni una sola".

Llega por fin la noche acompañada de ese resentimiento mortal. Es hora de volver a ser cristal para romperme en tu ausencia luego. ¿Cómo hacer para que despiertes conmigo? Ahí te odio de nuevo, en ese infinito frío que nada sabe de momentos a tu lado.

Es ahí cuando te veo. Vamos Criatura, toma la botella de alcohol y empieza, él entenderá.

Pero no, ahora es tu turno. Te convierto en cenizas entre mis manos para no cargar con ese adiós, aunque nunca te lo diga despierta.

Ten un poco de fe, felina, sólo un poco para dejar de gritar.

lunes, 8 de setiembre de 2008

PUNTO & COMA

- ¿Y cómo terminó aquella historia princesa?

- Pues el tiempo la había borrado, pero la casualidad la trajo de vuelta.

Iba buscando un cigarrillo, de aquellos que dejo escondidos entre los cajones para calmar ganas futuras, y me crucé con un paquete lleno de conversaciones impresas.

- ¿Qué era?

- Qué decían reina, que decían es la pregunta.

Fue el día en el que ella se tuvo que cubrir el pecho para hablar sólo por la boca, el día que pidió las explicaciones necesarias, las razones que desconocía. Lee conmigo.

...

- Estar listo es imposible, ¿sabes?

- También, pero a veces no hay más que decir. Vale la pena intentar, supongo.

- Supones mal. Bueno, ¿él planificaba y ella improvisaba?

- No, él improvisa tanto o más que yo. Él llena sus páginas y regala tinta por montones con cualquier lágrima ajena; muere y revive por una propia. Chorrea ese don por los poros, por las manos, pero poco sabe de lo que hacen sus palabras. "No tenía idea de poder expresar cosas que no quería decirte", me daba la razón, ¿ves?

-¿Qué eras entonces?

"Yo creo que las líneas son hermosas, pero son fugaces. Te dejan marcas en la memoria. Son centellas, no las esperas y salen de algún sitio, de la nada- dijo. "Las otras son constantes, perecedoras, siempre están ahí, no de la manera en las que uno quisiera. Algunas chicas, otras muy brillantes, pero están. Yo no quiero que pases".


- Un puntito con colita atrás, entonces.

- Eso mismo le dije, "una estrella fija"- dijo él. Pero si seguimos acá es por mi terquedad, no por mi naturaleza, eso callé.

- ¿Entonces?

- Se me acaban las fuerzas, no sé hablar más que con los ojos cuando estoy con él y no hago más que odiarlo con la indiferencia al ver que nada entiende.

- No es adivino, pues.

- Eso sólo cambia que lo sepa, no que lo sienta. Las ganas se me van como las horas de la mañana.


Hoy, por casualidad, he decidido descansar.

viernes, 5 de setiembre de 2008

BIENVENIDO

Me había soñando decifrando cada uno de estos trazos con los ojos tras las manos, con las manos congeladas. Te había soñado ahí conmigo, con los labios aún fríos.

Había soñado con los dos sentados en un momento infinito contándote de aquella vida escondida tras la tuya.

"Bienvenido"- te decía, "hemos estado aquí tantas veces sin que lo sepas. Bienvenido entonces a lo que queda de mi silencio, a una obra más de mis mordidas de lengua tan libres de ataduras, pero siempre dedicadas".

Ahora te prohibo abrir los ojos que aún soñamos, sólo junta tus labios con los míos, así, ahora tibios, tan verdad.

Me había soñado lamentando esto tanto tiempo y te había soñado recogiéndolo también.


Fue un sueño, te digo ahora


Bienvenido (por si lo lees)