miércoles, 28 de noviembre de 2012

Bajo 0

Los dedos de las manos y los pies prenden la alarma: "corre, corre y escóndete una vez más", pero las cosquillas rabiosas, traviesas e inhumanas me vuelven a encontrar.

Ahora escribo.

Extrañaba escribir. Lo jodido es que cuando lo hacía, lo que buscaba era vivir. 
Lo que no sabía es que tanta vida te mata, lo que no sabía es que un golpe en la memoria, duele más que diez de mis cartas.

Ahora tiemblo.

Temblar solía ser encontrarme con el nudo de mi garganta y agarrarlo a correazos. 
Qué pendejada, ahora me encuentro con algo que no puedo desatar, con hechos que terminan cogiéndome por idiota.

Ahora entiendo.

Entiendo que en los que mueren escribiendo, las penas se van en letras de a pocos; mientras que a los que ignoran viviendo, la realidad los agarra de una... y los deja muertos, escribiendo.

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