viernes, 5 de setiembre de 2008

BIENVENIDO

Me había soñando decifrando cada uno de estos trazos con los ojos tras las manos, con las manos congeladas. Te había soñado ahí conmigo, con los labios aún fríos.

Había soñado con los dos sentados en un momento infinito contándote de aquella vida escondida tras la tuya.

"Bienvenido"- te decía, "hemos estado aquí tantas veces sin que lo sepas. Bienvenido entonces a lo que queda de mi silencio, a una obra más de mis mordidas de lengua tan libres de ataduras, pero siempre dedicadas".

Ahora te prohibo abrir los ojos que aún soñamos, sólo junta tus labios con los míos, así, ahora tibios, tan verdad.

Me había soñado lamentando esto tanto tiempo y te había soñado recogiéndolo también.


Fue un sueño, te digo ahora


Bienvenido (por si lo lees)

martes, 19 de agosto de 2008

NO LO SÉ

Ya no solía llorar
por aquella costumbre de no poder negarse jamás.
Había aceptado que no habría vuelta atrás, que
la verdad no era del todo necesaria, que bastaba
no morir de frio para calmar las dudas.
Preparaba su cuerpo para los golpes mas fuertes
cual cordero de batalla, y preparaba sus labios
para los besos más suaves e infinitos.
Sabía que negociaba con un carnicero de razones
y que la locura no era más que una tonta alternativa
frente al olvido.
Sentía que el olvido se le iba de las manos cuando
ahí estaba: Frente a él, luego en él.

Qué clase de mentira era yo en sus manos más que la mentira misma de estar en ellas.

martes, 12 de agosto de 2008

GAME OVER

- Hola
- ¿Qué haces aquí?
- Por última vez... Toma mi mano y deja tus piernas.
- ¿Por qué?
- Sólo las usas para correr.

I must admit that "you had me at hello" pero no, así no suceden las cosas por aquí, no tenemos nada de película. But i must admit too, que sería genial dejar de morderme las heridas.

viernes, 8 de agosto de 2008

Lobo qué estás haciendo? ♪


Una crédula niña iba caminando por el bosque (no, no caperucita, no) con sus cabellos morados, vestida de negro y zapatillas de lona. Iba buscando la casa de aquel chico, que cual principe azul, le había ofrecido tan caballerosamente su taxi el día anterior. Una tarjetita le dejó para recordarlo y ella sentía que lo menos que podía hacer era aceptar la cita que le ofreció y llevarle algunos pastelillos. Para no aburrirse en el camino, decidió cantar y espantar a los animalitos con el humo de su cigarrillo, también. Así llegó a la casa del lobo (como si ella no lo supiera) y se sentaron en la mesa a conversar...

- No te había visto antes por la ciudad.
- No suelo salir de noche.
- ¿Algún temor?
- No, lo he visto casi todo - contestaba con suma seguridad.
- ¿Segura?
- Claro, es más, tengo poderes pitonizos o algo así.
- Mmm... entonces dime que pasará entre nosotros.
- Me intentarás comer, pero no podrás.
- Eh...
- Nada, sigue comiendo el pastel.
- Me estás asustando.
- Sí, yo también tuve miedo aquella vez.
- ¿Qué vez?
- Cuando lo hiciste.
- ¿Hice que?
- Cagarme. Sigue comiendo. Siempre tuviste una memoria marica.
- D i . . .
- 3, 2, 1, ya.



¡Ay por favor! a quién le da pena una muerte como la suya.



Mato fieras de colmillos afilados y corazón inútil a domicilio.


jueves, 31 de julio de 2008

CON ENCHUFES, CON CABLES

Hace cinco minutos me cagaba de frío, sí.

Siempre me congelo de madrugada, he de ahí aquella manía de dormir con una secadora de cabello a la mano para calentar la cama: porque suelo pasar sola las noches de invierno (he de ahí la estúpida costumbre de extrañar las noches de verano contigo).
Pero ahora no. Ahora estoy la calle, entre árboles, sobre el pasto, sin enchufes, sin cables y con muertos.

¿Algo más frío que esto? pues no hemos conversado en meses. Te preguntarás que es de mí, podría responder si tan sólo no hubieramos vetado tu existencia, pero ando bien, no me puedo quejar. Mis perros andan mejor que yo, supongo, me han dejado de hablar desde que deje de alucinar contigo en mi cama, sin enchufes, sin cables.

Ahora mi padre también es mi mejor amigo, él me recomendó aquel doctor que no hace doler del todo, que me llena de pastillas, que me habla de su esposa, que murió, que la extraña y que se reía tambien hace unas semanas de mis "niñas ideas" hasta que dejó de tener frío en estas noches de invierno (me cuenta que solía usar hasta 3 pares de medias porque se le congelan los pies). Calentar la cama con la secadora de pelo, es algo que siempre funciona.

Con eso me hizo reír, mi padre me hace reir, mis amigos me hacen reir, de hecho últimamente me río por cualquier huevada, me río en sueños y amanezco riendo, mis perros me ven así todos raros y me vuelvo a reír. Me río de ti, de nuestras peleas, del sexo (no lo tomes a mal), del verano, de los viajes, de que ya no sé si existes, si estás, si están, pero bueno... espero verte pronto aunque las pastillas que me hacen dormir ya no me dejan soñar.

martes, 15 de julio de 2008

A

Solía diluir los días en las noches quitándole la descencia a las estrellas con esa mirada gastada, devorada por todas las palabras que no llegaban al aire, que se conversaban hacia dentro, con aquellos gestos que simulaban risas mientras condenaba otras partes totalmente prescindibles, siempre.

Ella miraba siempre sus pies y así caminaba.

Así caminaba: inventando historias, sintiendo el viento a puertas cerradas, dando mil vueltas en aquella habitación tan visitada por fantasmas, muñecas y duendes que tentaban su cordura, jugaban con sus ganas y escondían su memoria. Y había un principe al que esperaba ver por las noches, asesino de todos los astros, cómplice de locuras, protagonista de los finales más felices... en mis manos, no en las suyas.
Solía ser divertido escribir sobre ti.

viernes, 20 de junio de 2008

RETÓRICA

- ¿Por qué lloras?
- ¿No debería?
- ¿Lo mataste?
- ¿No tendría acaso suficientes motivos?
- ¿Está muerto?
- ¿Se me ve tan mal?
- ¿Entonces qué paso?
- ¿Recuerdas el último juego?
- ¿Ya perdiste?
- ¿No era tan malo, cierto?
- ¿Cuándo he aprobado a uno de los tuyos?
- ¿Cuándo has sido una de las mías?

Hay cosas que no se le dicen a una mujer, gajes del sexo.

sábado, 14 de junio de 2008

VIERNES 13


Había llegado hasta su puerta, sin aviso, por inercia, buscando algo perdido por aquellos años de verdad. Había vuelto por la sombra más estrecha del mundo, que la seguía de vez en cuando, sólo para reprocharle cada uno de sus pasos perdidos. Había vuelto pensando recuperar algo que marcaron a puño y sangre en la lista de cosas imposibles. Nadie quiere a un moribundo y mucho menos, revive a un muerto.

Pero ahí estaba, una vez más, con el corazon semi-latiente entre las manos porque ya no formaba parte de ella, en medio de una noche tan fría que le traspasaba los huesos hasta lastimarla. Talvez como señal o augurio de que algo malo le iba a pasar, pero ella, siempre evitaba dejarse llevar por su imaginación pues solía dejar de vivir en la realidad por meses. Y así, decidió ignorarlo como aquel otro presentimiento, que unas horas antes, la invadió mientras volvía a su casa, y que por suerte, había decidido compartir con una mente ajena. Comentario que luego le iba servir como medicina, pues ella siempre lo supo y así quedó grabado en otra persona, también.

Él salió a recibirla, mucho más alto que de costumbre, con el propósito marcado en cada gesto, en cada sonrisa, y la sentenció a no hablar entre sus brazos. "Te he extrañado tanto", afirmaba. Mientras ella se mordía los labios por no haber dejado de atormentarse con su recuerdo, con ese olor, por aquella maldita existencia que pareciera siempre tan presente, tan real; en esos inefables siete años.

Entraron a la casa. Todo parecía estar tal y como lo recordaba, como si el tiempo hubiera esperado ansioso que se vieran una vez más las caras. Se echaron en la cama que estaba en medio de la sala (él y sus ubicaciones raras), el frío aún la sentenciaba. Ella sabía que las horas avanzaban en su contra, pero tenía muy poco de qué arrepentirse después (en ese entonces), así que comenzó a buscar aquellas respuestas que habían quemado hasta sus días más felices, que habían explotado en cantidades inconcebibles su buen uso de la razón y que la visitaban con tanta frecuencia que parecían haber estado pre programadas para joder. Él respondía con los ojos hacia el cielo.

"Es inútil", pensaba ella, tratando de asentar siempre con la cabeza para no levantar sospecha alguna, pues había jurado, en silencio y con lágrimas en plena garganta, que era la última vez que lo intentaba. Se dió cuenta entonces, que nunca había sido tan libre como en ese instante y, por lo tanto, que había sido imposible encontrar algún tipo de felicidad en semejante cautiverio. Siete años equivocada que muy bien valían la pena ante tan grande descubrimiento.


Y así, decidió dejarlo morir un viernes 13 de junio de 2008.

jueves, 22 de mayo de 2008

CAMINABA


(. . .)


Va por las calles jugando con formas y fantasmas, contándoles sus miedos, sentenciándose a no hablar con el resto.

Camina tranquila, sonriendo, sin el menor remordimiento en tan oscura mañana a la que ha hecho su cómplice. Sus manos sobre las paredes, raspando algunos recuerdos, inventándose nuevos al ritmo de sus pasos. El viento en su rostro, en sus senos, entre sus cabellos, como aquellas manos de la noche anterior.

Camina inmutable, siempre antenta, totalmente entregada a esa escurridiza esencia de placer. Son recuerdos vagos, intocables, apenas queda la sombra de su nombre. Su mente es aún más vertiginosa que ella. Tiene el presentimiento de haber sido interminable, así lo relatan sus manos, sus labios, el aroma que la invade.

Camina desconfiada, entre sombras con dialectos ajenos a su naturaleza. Recoge cierta tranquilidad, así no podrán culparla. Le han ofrecido antes el mundo, la vida, la muerte, lo mismo.

Camina bajo la lluvia, ahora tan segura, con la promesa latiente en su bolso y la sangre aún entre sus manos. Quiso asegurarse de robarle el corazón.

martes, 13 de mayo de 2008

P

He says:
"Ven, que aquí tus miedos son los míos desde que tu sangre no es ajena a mi egoísmo ".

Él caza con palabras, en qué me he metido.