sábado, 29 de noviembre de 2008


WINNER !!!

Te acabas de ganar un pasaje al país de "Ninguno Peor" por infinitos días y noches o hasta que te canses de ser tan estúpida, con estadía para tí sola porque nadie está lo suficientemente demente como para acompañarte ni por un par de horas y una bolsa de viaje llena de fotos para que recuerdes todo una y otra vez, a ver si así terminas por convencerte de que no eres tan intuitiva después de todo.


YE!

jueves, 27 de noviembre de 2008

VEMOS LA FOTO, ¿Y QUÉ NOTAS?




Bueno P, te diré que es una perfecta imagen de por qué debiste hacer lo que te dije desde el principio y aunque no es tan obvia que digamos, espero hacerte entender un poquito mejor porque las advertencias se dan gratis y ya sabemos que las ofertas no duran para siempre.


Digamos, en una retorcida realidad, que esta imágen se sitúa en Lima, es más, es exactamente la calle entre un parque (el árbol de la izquierda) y mi casa (a la derecha). Vemos entonces una parte de Lima la gris algunos años atrás (no nos pongamos a hablar del tiempo porque la situación sería la misma) con los carros que van y vienen, parece una tarde cualquiera... cuando de pronto suena el teléfono y me preguntas si puedes venir.

"No mi vida, no vengas a verme hoy" - te digo, pero no. ¡Qué terquedad la tuya! (aunque suene un poco irónico viniendo de mi parte, supongo que hoy hablamos de tí).


Agarras un sombrero para el frío, eliges tu mejor saco, el pantalón más cómodo y para esta ocasión tan especial, ese par de exquisitos zapatos nuevos con los que puedes bailar, correr y saltar de maravilla, pero que por nada del mundo puedes mojar, te arriesgas.


Sales muy bien perfumado de tu casa con tu cigarrillo en mano y un encendedor en el bolsillo, decides ir caminando porque la tarde se ve tan fresca y de paso aprovechas en ir pensando todo lo que dirás y lo que no.


Comienza a llover ... ¿Te lo advertí? Claro, yo sabía de la lluvia desde el principio y tú sientes que se hace cada vez más fuerte.


Digamos también, que pasas todos los obstáculos con las justas y llegas a la puerta de mi casa. Tocas el timbre, me demoro un poco en bajar, te abro la puerta, sonríes, te saludo, comenzamos a hablar, oscurece un poco, te preocupas por la hora, te despides, me besas y me preguntas cuando podrás volver a verme, te digo que NUNCA y te cierro la puerta.

¡Pero qué maleducada! De seguro muchos quisieran extrangularme en este mismo instante u otros, con un sentido del humor un poco más desarrollado, pensarán que debí decirle: "estás mojado, ya no te quiero". Yo les podría decir cualquier otra convincente y conveniente situación (excusa) que se me ocurra.

Vas regresando por el mismo camino sin entender nada. ¿Decides irte o tocas de nuevo el timbre? Necesitas saber que está pasando ¿verdad? no puede ser que termine todo de esta manera. ¿Qué haces?


¿Tocas el timbre?

¿Esperas que salga para explicarte?

¿Quieres esa excusa ya?

¿Sabes que hay una excusa ya?


No. Decides irte "que se disculpe ella primero". Entonces regresas por donde viniste, sólo que las calles ahora están llenas de agua, un pozo aquí, otro charco allá, notas que se han ido formando riachuelos, me odias mientras miras tus zapatos... y la verdad mi vida, es que no te dejaré ir.



Sólo debes cruzar ese parque para tomar el bus que te lleverá a casa y yo suelto mi última jugada.


¡Salta, salta, salta!
¿Caerás en lo seco?

En primer lugar, nunca debiste salir de casa.

Segundo, no depende de los mejores zapatos ni del zapatero, depende de mí.

Tercero: Te lo advertí.

Ahora hazlo.

Salta que es lo único que te queda.


Lo siento, ha llovido.

lunes, 24 de noviembre de 2008

CHOQUE DE TITANES



Andaba buscando un BUEN par de razones para dejar de patear paredes o por decirlo de otra manera: por qué todo "bad guy" termina en los brazos de "miss congeniality" y su paz mundial.

Y hablo en general como comentaba con mi otra mitad el sábado pasado -"Hey! desde ambos Madden, Navarro, Lee, Simmons, Jagger, Sambora y otros infinitos más hasta la mejor selección de lacra nacional". Definitivamente teníamos una idea de por donde iba la cosa, lo que al mismo tiempo me frustraba más que la duda misma porque entonces debo resignarme a pensar que Mr. Right no era como lo imaginaba. Fácil debía cambiar toda la tinta incrustada en su cuerpo por un perfecto aroma a perfume francés o evitar esas escapadas con él sin importar a dónde, cómo, cuándo y a qué hora para tener las cenas más exactas con la cucharita para el postre y la copa para el vino ya que de no ser así, él sería el que terminaría cambiándome por cualquier "ente" en tacos, de cabello reacondicionado y bolso de mano.

Pero no, Mr. Right y yo somos como dos fuerzas incontrolables una sobre la otra tratando de tener la razón constantemente mientras yo rechazo simplicidades y él me tira contra la cama para hacerme entender, entonces yo le digo "me gusta conmigo encima", entonces él no tiene por donde perder, yo no quiero despertar.

"¿Por qué las prefieren?" - pregunto, "dejando de lado toda lógica sobre las consecuencias de una demente entre las piernas".

Y aquí viene uno de mis preciosísimos:

- "Porque son altamente corrompibles".

Entonces debo ir a la cama con eso dándome vueltas en la cabeza, debo dejar las zapatillas bajo ella para que las paredes se aclaren por sí solas y debo aceptar que lo dijo todo, como es costumbre: always right.

Así, con mi última oración y los ojos semi cerrados le pido "uno como ellos" a aquella cortísima posibilidad que me dan Sid y Kurt mientras me quedo dormida.

- ¿Uno como nosotros?... uno como nosotros se mataría.
Ya no fabrican, ya no nos compran, ese es el problema.

jueves, 13 de noviembre de 2008

ERES MALA CON M DE MOTIVOS

¿Qué se te antoja mi vida?


Te contaré que por aquí han rodado un par de cabezas hoy y se me han antojado un par de alcoholes también (no precisamente para desinfectar heridas). Ya se dieron las disculpas anticipadas del caso por la eterna María y su "too late my dear", pero sigo sin ánimos de celebrar... supongo que no me acepto sola, deberías venir.

Veo que las edades te andan jugando una mala pasada estos últimos días y a la mierda con Alonso en estos casos. Bueno tú pídeme lo que quieras que para eso estoy, serán todo menos pocos probables pero muchos más de tres. Sabes que soy suplemento de fácil alcance y vengo con mi contrato de garantía bajo la manga, no me devuelvas nomás ¿ya?.




Te extraño, no andes matando sin mi consentimiento que yo siempre te aviso primero.

PARA DORMIR


"...

Se quedó silencioso, pegado al marco de la puerta y desde allí observó cómo el hombre, con los dientes apretados, gritaba y gemía. Entonces decidió acercarse y lamerlo con ternura, como era su deber.

El hombre levantó la cabeza y vio aquel rabo movedizo, aquel cargoso que venía a compadecerlo, aquel testigo. Todavía Fido jadeó satisfecho, mostrando la lengua húmeda y oscura. Después se acabó.



Era viejo,

era fiel,

era confiado.


Tres pobres razones que le impidieron asombrarse cuando el puntapié le reventó el hocico."



Entonces el Rey me dice: "¿Ves? cuida esa boquita desde ahora."

martes, 11 de noviembre de 2008

¿PUEDEN SER 2?

Y aquí vamos de nuevo.

La verdad es que ya me he cansado de repetir esto una y otra vez esperando que por obra y gracia de una muy casual (poco probable) coincidencia, puedan reaccionar. Por otro lado, quien nada pierde no debería ni asomarse, he ahí mi dilema.


"Tienes una actitud mas acorazada ke la putamadre"


Supongo que debo tratarte, ahora, con la punta de los dedos. Es decir: llenar la conversación con elegantes frases condencendientes, recordarte lo bien que te quedaba aquella gorra la última vez que apenas logramos intercambiar un "hey", lo graciosísimo que es escucharte cantar "she's like a rainbow" con ese acento, preguntarte no menos de seis veces si estoy haciendo las cosas bien (obviamente disculparme si es que no) y responder "claro, estaré con un polo azul... a las nueve en el puente" y es que por cinco minutos ya estaba planeando algo divertido qué decir o hacer por si tus ojos daban una vuelta de 360º porque no puedo darme el lujo de permitirte hacer eso, yo siempre fui divertida ¿no?


Bueno, La Verdad no funciona nunca como uno espera, quién no sabe eso, pero lo que no sabes es que, y dejando de lado tu problema con las madres, esto sí me gustó:


"A veces se te pasa la mano destino reconchatumadre"


Destino extremista, poco oportuno (como me gustan) y sobretodo "cachoso". Odiémoslo entonces a ver si se te pasa la cólera y encontramos algo más que compartir juntos porque estoy tratando de verle el lado positivo a la situación, más que todo porque "he ahí tu dilema" y aquí mi respuesta: me importas. Así le damos la contra, le quitas credibilidad, agarras a la tortuga por la cabeza (no la subestimen) y te animas a abrir ese túnel, sal de ahí de una vez (y tú lo sabes).


Pd: Ahora SÍ háblame.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Tan extraño cuando me extrañas y cuando no.

Extraño al principio, cuando te miraba desde lejos sin decirte que desde ya trataba de decifrar el color de tus ojos e iba contando uno a uno los vasos de alcohol que dejabas por ahí para poder considerar acercarme, talvez.

Extraña yo, con mis improvisados intentos de llamar tu atención para poder terminar de decifrarlos en los míos y traerte conmigo a casa entre un par de líneas en las manos porque no eras un extraño para olvidar por la mañana.

Extrañas tus primeras palabras, extraños sus primeros efectos, extraño sentir eso, extraño cómo funcionó y extraño cómo lo dejaste pasar.

Y recién ahora dices que me extrañas?

Tan extraño como al principio, sin ser tan extraño, cómo mierda te extraño, no lo entiendo.

MEH

Singular sensación ésta de parecernos tanto que ya nunca logro diferenciar qué día eres tú y qué día soy yo.

jueves, 16 de octubre de 2008

CAER DE PIE

"El exceso recorre tu sangre y te eleva al infinito para esconderte de lo que has venido a buscar, te golpea pero nunca lo suficiente. Juega contigo porque te has quedado sola y ellos se aburren a la velocidad de tu paciencia, porque no hay quien reclame tus restos mañana, porque tú también produces risas con gritos ajenos".




... Y nunca estuvo más conciente.




Había llegado a mirarlo sin que lo note. Oscura, sin sombra, sigilosa; dispuesta a atacar extraños si era necesario. Una pata tras otra sobre aquel negro suelo que muy bien servía de camuflaje, una pata más cerca a él.

Debo aceptar que en su naturaleza nunca la había visto más decidida, pues tiene la mala costumbre de armar planes tan imposibles que hasta ella misma los termina por rechazar. Luego se queda ahí, de nuevo en cero, llena de frustraciones que ha tenido que aprender a vomitar tantas veces como ha vomitado a sus presas. Esta vez no era así.

Es que no es tan fácil. Ella sale en busca de prisioneros perfectos: mirada de frente, oídos confiados y manos talentosas, pero nunca es suficiente. La simplicidad de sus presas le carcomen los sentidos y se da cuenta que está destinada a cazar, pero que igual morirá de hambre. Así es como se complican las cosas para esta criatura que decide ir en busca de uno tan imposible como sus planes, éste sujeto que ahora vigila con tanta cautela.

Dos piernas y 4 tacos más allá lo puede ver, sentado para su sorpresa, mirando el vaso de whisky como un amuleto de mala suerte, despreciando ese aroma que tantas noches había aprendido ella a decifrar entre sábanas. Estaba ahí, echando mil maldiciones al vaso que miraba como una cárcel de barras infinitas. Él se sentía cupable, talvez; o simplemente se sentía alcohol (quien más que criatura para confirmar los efectos que este hombre producía).

Ella reaccionó con cierta ternura en los ojos, dándole la contra a todas esas señales que venían como flashes a su cabeza. "Recuerda que rió con tus gritos", se repetía contínuamente mientras trataba de no perder el equilibrio entre tanta música y tanto extraño. No podía perdonarlo. Su hemisferio izquierdo lo sentenciaba a morir junto con todo lo que dejó de existir en ella, mientras que el derecho, encendía aquella rídicula esperanza de que él, lo que buscaba finalmente en el fondo de aquel vaso, era a ella.

Incontables patas más cerca a él y aún seguía en guerra con cualquier clase de decisión que se debiese tomar en ese preciso instante.

Es en ese preciso instante donde él se para contra todo pronóstico y osa salir del lugar. Ella, sin pensarlo dos veces, se escabulle por la puerta trasera para alcanzarlo en esa calle vacía de recuerdos.

Así llegó él, con ese saco gris que podía esconderlos a los dos y confundirlos con el cielo de Lima, con ese saco con el que muchas veces la protegió del gélido invierno de sus pies, porque arriba con él, todo era más que perfecto. Esa chalina que olía tanto a él como a ella, con aquellas líneas que se quebrabán con tanta facilidad y esos imperceptibles hilos tercos que se escapaban por ahí, porque habían pasado tantos meses ya desde que ella, por una más de sus manías, había dejado de sacarlos. Aquellos zapatos, casi nunca los mismos pero siempre tan limpios, con los que se burlaba de sus pequeñas patas y con los que percataba lo frágil y vulnerable que era realmente la criatura que escondía entre sus brazos. Nunca mirando de frente pues siempre caminaba analizándolo todo, percibiendo el sonido más esquivo y con las manos en el bolsillo.

Pero su rostro, nada como su rostro en conjunto. Qué divina creación era él ante tan triste y apagada critarura. Qué otro placer si no es el de pertenecerle por una eternidad o las que esté dispuesto a aguantar. Qué otras expresiones si nos son las suyas que tientan tan descaradamente lo imposible, y qué otra criatura para admirarlo que no sea ella.

"¿Por qué?", eso fue lo único que pudo decir... aún distraida, aún balbuceante. Había olvidado todo el resto y que pertenecía al resto, también.

- No me sorprende. Preguntaría exactamente lo mismo, ¿o es que acaso no estamos hechos de la misma mierda?

- Contigo he sido todo lo que juré nunca ser, contigo he practicado el conformismo de no ganar siempre. Contigo he dejado de lado de donde vengo y la rutina para poder sobrevivir.

- Ay criatura, pensarás ahora lo que muchos pensaron de nosotros alguna vez, lo puedo leer en tus ojos. Esos ojos que nos han iluminado tantas noches y que siento que hoy me quemarán vivo.

- No lo haré.

- Entonces te lo pido yo. Nos hemos enamorado de la idea más real que tenemos de nosotros mismos, nos hemos enamorado de aquella sombra que pensábamos haber dejado tanto tiempo atrás. Nos hemos enamorado de la misma maldición que hemos lanzado sobre el mundo entero y que ahora viene a preguntarnos "por qué". ¡Ves! ¿Acaso no entiendes que no hay lugar para nosotros dos? Es por eso que hoy te dejo, aún no aprendo a caer como tú.

miércoles, 24 de setiembre de 2008

CON LA CAMA LISTA DE TU LADO

Había soñado tantas noches con aquella noche.

En como sentiría aquellas manos que tanto hacen por ella, su parte favorita debe admitirlo. Aquellas que han aprendido a encajar en cada centímetro de su cuerpo, que saben describirla con las palabras más exactas de efectos infinitos, "camino a casa" le decía. Pensaba en cómo ella se deslizaría sobre sus piernas hasta sumergirse en ese cuello de perfecciones, ahí, donde huele más a él, ese olor que gratamente la atormenta, sin perfumes, sólo a él. Por donde tanto le gusta que lo muerda, que provocan esos gemidos susurrados al oído que terminan por volverla loca. Imaginaba cómo jugaría sobre su pecho, entre esos brazos que le dan toda la seguridad que siempre quiso y en donde está protegida de nombres, demonios y manías.

... Que luego de todo lo miraría y maldeciría mil veces lo tanto que lo quiere.

Esperaba sintiendo que la ansiedad la sostenía de la garganta, que su perfume favorito escaparía con el viento y poco dejaría para él (ella sí usaba). Esperaba toda la noche con la cama lista de su lado, abrazando su almohada, sintiendo los pocos rastros que quedaban, aferrándose a cualquier tipo de posibilidad, llenando la habitación de excusas y maldiciones que parecían rebotar contra las paredes.

Así la encontraba yo, con la misma ropa, el mismo perfume y las ventanas cerradas, cada semana. En su lado de la cama, sin moverse, ahogándose entre palabras: "Juro que ésta es la última vez, que me muera si no lo es", la escuchaba una noche más.

Muy bien sabía que iba muriendo poco a poco.